15 AÑOS AL SERVICIO DE LA IGLESIA CHIMBOTANA: PARROQUIA SANTA ROSA DE LIMA
 
 
¡Nunca te olvidaremos!

Cuando se tiene a una persona en forma incondicional no se valora realmente, en toda su dimensión, hasta que lo pierdes. Así nos ha ocurrido con nuestro querido sacerdote padre José, un hombre que ha optado por una santidad personal. A través de sus palabras, que no eran tan claras en nuestro castellano, irradiaba conocimiento y amor personal de Dios; que lo había aprendido de su familia, de sus padres.

Cuando él se dirige a cada uno de nosotros siempre tiene una palabra de aliento, un gesto de amor, jamás reprocha tu mal proceder, te alienta a cambiar, a orar, te hace ver que tienes bondad dentro de ti, que eres bueno.

¡Cómo no aprender de él, de cómo se debe vivir como cristiano, otro Cristo!. El que ha optado por tener una vida franciscana, con una pobreza evangélica que lo vemos a cada día, una vida tan simple, con lo necesario para vivir, con tan poca ropa y calzado, con su maletín remendado (el mismo desde hace tantos años), con su monedero hecho de una bolsita de lejía. Nos enseñó, a través de sus acciones, cómo vive una persona feliz.

El irradia sencillez, podía aceptar desde un pan con mantequilla y un té de yerbas hasta un cabrito, con la alegría de un niño grande, siempre agradecido y motivándonos a vivir con ese amor de Dios por la Iglesia. Dedicó muchos años a realizar su sueño en la construcción de nuestro templo, con la ayuda de muchas personas de su país y el apoyo de la comunidad.

Por eso y por tantos gestos, ahora que dejamos partir al pastor, al amigo incondicional, que siempre estuvo allí cuando lo necesitaste para confesar o escuchar, le decimos desde aquí tú siempre serás de nuestra familia, nuestro párroco y esperemos con ansiedad los meses de tu visita. Nunca te olvidaremos a ti, ni a tus enseñanzas. ¡Gracias Dios, gracias José! (Comunidad parroquial Santa Rosa de Lima)
 

 

Padre José Hayden: 15 años de servicio a los más sencillos

Estuvo 15 años entre los pobres del pueblo joven San Pedro, demostrando que es posible amar hasta el extremo. Y es que extrema era también su forma de vida, su pastoreo, su caridad, su generosidad y amor a los más sencillos, que lo demostró incluso aquel día del año 1963 en que aceptó el llamado del Papa y venir a Chimbote como misionero, invitado por el padre Bernardo Smith.

Con su castellano masticado superó la barrera del lenguaje gringo, urgido por llevar el evangelio y el mensaje liberador de Cristo, aquel que escucha, perdona y ama a pesar de todo.

“Nunca quise ser un consejero, creo que hago bastante con sólo escuchar a las personas”, dice con humildad el padre José Hayden, quien en todo este tiempo como párroco en Santa Rosa de Lima, ha tenido un interés particular por acompañar y animar a las familias.

De esta manera, dio continuidad a lo iniciado en su primera parroquia Santo Domingo (Springfield, USA), donde trabajó 10 años con mexicanos y latinoamericanos. Antes de ello, graduado en Derecho Canónico, fue por 14 años Vicario Judicial en la Arquidiócesis de Kentucky (USA) asesorando a los matrimonios en problemas.

Su amor y especial paciencia con los niños revelan su experiencia de joven profesor de Religión y Latín, en un colegio secundario en su país. Por ello, le fue fácil trabajar ya aquí en Chimbote con seminaristas y pre-seminaristas.

“Voy a extrañar a esta Diócesis porque he sentido que hay un buen espíritu de trabajo conjunto, entusiasmo, participación de los laicos. Y claro extrañaré a mi parroquia, donde me he sentido querido y acogido desde el primer día”, dice.

Alguna vez había dicho “En mi parroquia yo no hago nada”, porque sus agentes pastorales lo hacen todo. Por ello, hoy se siente seguro que tras su partida la comunidad parroquial ellos seguirán trabajando por la Iglesia y la construcción del Reino de Dios entre los más necesitados.

En unos días cumplirá 70 años pero guarda una juvenil esperanza y energía que le da la buena salud. Y como un fraile itinerante, hoy se entrega a la certeza de su fe para que el Señor pronto “me dirá que quiere conmigo”.

El no se considera ni quiso ser nunca un líder, solo un humilde servidor del Señor y de su prójimo. “Me gusta conocer a la gente, conversar uno a uno, escuchar, escuchar”. Y eso fuiste padre José un auténtico amigo, sacerdote y pastor. ¡Hasta siempre! (Nora García)  (TOMADO DE LA WEB DEL OBISPADO: www.obispadodechimbote.org )

 
P. SANTA ROSA